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¿SE
PUEDE COMPRAR O VENDER LA TIERRA?
En
1854, el Gobierno de Estados Unidos se propuso comprar dos
millones de acres de tierra India en él Noroeste. A
continuación trascribimos la traducción de la réplica del Jefe
Dwamish, Seattle al presidente Franklin Pierce en diciembre de
ese mismo año.
La consideramos como una
de las más bellas y proféticas declaraciones sobre la
naturaleza que se haya hecho jamás.
El Gran Jefe de Washington
envía palabras de que desea comprar nuestra tierra. El Gran
jefe también envía palabras de amistad y buenos deseos.
Es muy amable, sabemos que
esa amistad es interesada. Pero consideraremos su oferta.
“¿Cómo puede uno comprar o
vender el cielo, o el calor de la tierra?. La idea es extraña
para nosotros. Si nosotros no poseemos la frescura del aire ni
el destello sobre el agua, ¿Cómo puede usted comprárnoslo?.
“Cada
parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillo en
una hoja de pino, cada ribera arenosa, cada ribete de niebla
en los bosques profundos, cada claro y cada zumbido de cada
insecto es sagrado en la memoria y en la experiencia de mi
pueblo. La savia que corre a través de los árboles lleva en sí
la memoria de los hombres rojos. Así, cuando el Gran Jefe de
Washington envía palabras de que quiere comprar nuestra
tierra, nos pide demasiado de nosotros...
“Nosotros sabemos que
todas las cosas están conectadas. Lo que sucede a la tierra,
sucede también a los hijos de la tierra. El hombre no teje el
tejido de la vida, él es simplemente una de sus hebras.
Cualquier cosa que el hombre haga en esa gran telaraña, se lo
hace a sí mismo. Pero consideraremos su ofrecimiento de ir a
la reserva que usted ha construido para mi pueblo. Viviremos
aparte, y en paz.
“Nosotros sabemos que lo
que el hombre blanco acabará descubriendo un día es que
nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros debéis creer ahora que
Él os pertenece y que nuestra tierra también. Pero eso es
falso. No podéis.
“Él es el Dios del hombre,
y su compasión es igual para el hombre rojo que para el
blanco.
Esta tierra es preciosa
para Él y herir la tierra es acumular desperdicios contra su
Creador.
Los hombres blancos
también pasarán... quizá antes que todas las demás tribus.
Continuad contaminando vuestra cama y una noche moriréis
asfixiados en vuestros propios desechos.
“Pero
en vuestra destrucción brillaréis grandemente, quemados por la
fortaleza del Dios que os trajo a esta tierra con algún
propósito especial, os dió dominio sobre ella y sobre el
hombre rojo. Ese destino es un misterio para nosotros, por que
no entendemos que hayáis masacrado al búfalo. Los caballos
salvajes han sido domados y la vista de la hermosa colina ha
sido afeada con cables que llevan palabras. ¿Dónde está la
espesura del bosque?. Se ha ido. ¿Dónde está el águila?. Se ha
ido. ¿Y que sucede para que el pony veloz y la caza digan
adiós?.
Es el fin de la vida y el
comienzo de la supervivencia. Así que consideraremos su
ofrecimiento de vender la tierra.
“Si llegamos a un acuerdo,
será para asegurar la reserva que usted nos ha prometido. Así,
quizá, nosotros pasemos el resto de nuestros breves días como
deseamos. Cuando el último hombre rojo se haya desvanecido de
la tierra, y su memoria sólo sea la sombra de una nube
cruzando la pradera, estas orillas y bosques mantendrán aún el
espíritu de mi pueblo. Por que el hombre rojo ama esta tierra
como un recién nacido ama el latido del corazón de su madre.
Si nosotros vendemos nuestra tierra, queremos que la ames como
nosotros la hemos amado. Cuídela como nosotros la hemos
cuidado. Guarde en su mente la memoria de la tierra como es
cuando esté tomando posesión de ella. Y presérvela para sus
hijos, y ámela... como Dios ama a todos nosotros. Sabemos una
cosa. Nuestro Dios es el mismo Dios. Esta tierra es preciosa
para Él. Ni siquiera el hombre blanco es una excepción en el
sentido común.
Debemos de ser hermanos, a
pesar de todo.
“Nos veremos...”
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