La
meta de los organizadores bávaros es reducir en un 20% el consumo
de agua y energía, así como los desechos y emisiones de gases
durante el mundial. Sin duda un esfuerzo representativo que se
presenta como un gol de media cancha a favor de la ecología.
No
hay que olvidar que hoy en el mundo existen 1.100 millones de
personas que no tienen siquiera acceso al agua potable y otras
2.000 millones de personas no cuentan con acceso a la
electricidad. Este tipo de ejemplos demuestra una voluntad de
cambio y de conciencia ambiental también presente en el mundo
deportivo.
Entre
las acciones a tomar se prevé por ejemplo usar el agua de lluvia
para regar las canchas, colocar lámparas de alumbrado público
que consuman menos electricidad, reducir los empaques y emplear
platos y vasos que se puedan reciclar o volver a usar.
“El
mundo entero tendrá los ojos puestos en Alemania durante la Copa
del Mundo y, por lo tanto, queremos ser también un modelo en
materia de medio ambiente, indicó el presidente del Comité de
Organización del Mundial, el ex astro de fútbol Franz
Beckembauer, durante la presentación del proyecto Green Goal.
Esperemos
que esta iniciativa sea imitada por todos los deportes que
realizan eventos de esta naturaleza. Sin duda este ejemplo va más
allá de resolver los problemas relacionados a la contaminación
mundial, en realidad es un gran empuje marketero para que la
problemática ambiental y sus soluciones sean tomadas en cuenta
por el ambiente futbolístico: organizadores, espectadores y
jugadores.
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