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El
huracán Katrina liberó un peligroso coctel de desechos
tóxicos a lo largo de la costa del Golfo de México en el sur
de Estados Unidos.
Las
autoridades en Nueva Orleans comenzaron la tarea de drenar
millones de galones de agua contaminada hacia el Golfo de
México, la única opción que parece viable para salvar a la
ciudad.
Pero
expertos advierten que esta operación podría conducir a un
desastre de enormes consecuencias ecológicas y para la salud
humana en toda la región.
Las
aguas que inundaron a Nueva Orleans quedaron expuestas a
cadáveres descompuestos, aguas residuales, desechos humanos
y animales, aparatos eléctricos y vehículos oxidados.
Pero
también hay sustancias tóxicas de las plantas químicas y
petroquímicas de las refinerías que se ubicaban a lo largo
de Luisiana, Alabama y Mississippi.
El
calor del verano que aún persiste en el sur de EEUU se
cierne sobre las aguas estancadas y hediondas, surgiendo el
riesgo de epidemia, sobretodo cuando en muchas zonas no hay
luz ni agua potable, lo que obligó al gobierno a declarar “
Emergencia de salud públicas.
Páramo tóxico
"El
desastre ecológico ya existía en la zona antes del huracán",
dijo a BBC Mundo Alejandro Calvillo, director de la
organización ecologista Greenpeace en México.
"La
destrucción de los humedales
costeros en el delta del río Mississippi permitió en gran
parte que el impacto del huracán fuera tan intenso".
Según
Calvillo, en los últimos años más de 1.500 km2 de humedales
han sido destruidos, devastando también la primera línea de
defensa ante tormentas y huracanes en la región.
"Pero
además -agrega- la zona del Mississippi se conoce como una
de las zonas más tóxicas de Estados Unidos, por su alta
industria química y petroquímica".
Y lo
que ocurrió, según los expertos, es que muchas de estas
instalaciones quedaron inundadas tras el huracán y las
sustancias
tóxicas que liberaron se encuentran ahora dispersas en el
medio ambiente.
"Se ha
generado un páramo tóxico en toda esta región inundada de
Mississippi y Nueva Orleans", afirma Alejandro Calvillo
“ES UNO DE LOS PEORES DESASTRES DE LA HISTORIA DEL PAIS, QUE
TARDARA AÑOS EN RECUPERARSE”
Recuperación
La
magnitud del problema aún no se conoce y quizás nunca se
conocerá, pero lo cierto es que las autoridades no han
tenido más opción que drenar esas aguas contaminadas hacia
el río Mississippi y el Golfo de México.
La
costa del Golfo es una zona de pesquería importante y esta
operación podría tener consecuencias catastróficas para la
vida marina y silvestre de la zona.
"Por el
momento la prioridad es drenar el agua y todavía no se habla
del problema de cómo se va a limpiar la contaminación",
señala Calvillo.
"Pero
será una tarea enorme porque muchos de estas sustancias
tóxicas podrían permanecer allí por años", dice el director
de Greenpeace.
El
alcalde de Nueva Orleans indicó que incluso después de que
logre drenarse toda el agua, se necesitarán varias semanas
para poder retirar los desechos.
Pero
algunos expertos afirman que se necesitarán uno o más años
para que la ciudad vuelva a la normalidad y quizás décadas
para recuperar los ecosistemas contaminados.
La
prioridad ecológica, sin duda, será salvar las áreas
agrícolas pero para lograrlo, dice Alejandro Calvillo, se
deberán establecer programas detallados.
Y los
ecosistemas, como lo han demostrado otros desastres en el
pasado, tienen un enorme grado de adaptación así que los
expertos creen que podrían sobrevivir la destrucción.
"Quizás
ahora se planeará una recuperación de los humedales costeros
que se han perdido, pero esto requerirá una visión y unas
políticas muy diferentes de las que hemos visto hasta ahora
en Estados Unidos", concluye el director de Greenpeace.
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