| LOS BOSQUES
Desde hace millones de años los bosques han
desempeñado un papel muy importante en la historia del ser humano. Generan el oxígeno
que respiramos y debido a ello la atmósfera se limpia, pues los árboles filtran gases
contaminantes, en ellos podemos encontrar flora y fauna de todo tipo. Aumentan la
captación del agua y regulan el ciclo hidrológico, mejoran el microclima y protegen y
elevan la calidad de los recursos naturales. Además son hermosos, amortiguan el ruido,
oxigenan el ambiente, disminuyen la velocidad del viento y dan protección, vivienda y
alimento a diversas especies de animales.
La deforestación representa un grave problema
ambiental, un ejemplo de ello es la destrucción de la selva del Amazonas. La Amazonía
vive una fuerte amenaza de exterminio. De acuerdo con estimaciones científicas, de
continuar el ritmo actual de destrucción, en 20 años contaremos con sólo 4.7% de la
vegetación original.
La
Amazonía tiene una importancia mundial porque posee una enorme biodiversidad, regula la
temperatura global y resguarda la mayor reserva de agua dulce del mundo.
Estudios recientes de la FAO (Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) muestran que la
explotación de los bosques para obtener leña ya no es un factor determinante en la
deforestación. La mayoría de veces la deforestación se ha producido por la ausencia de
una buena administración de los bosques y de la vegetación, representando una amenaza no
sólo para la biodiversidad y los hábitat, sino para todo el ecosistema.
También
la expansión de tierras agrícolas ha sido una de las principales causas de
deforestación, ante la existencia de altas densidades de población se genera una mayor
necesidad de tierras agrícolas. Otro problema importante es el otorgamiento de extensas
concesiones forestales a compañías madereras en un número creciente de países.
El bosque natural cubre 47% del área terrestre total de
América Latina y el Caribe. La conservación de los bosques debería ser una prioridad y
sólo puede lograrse mediante su uso sostenible y la reforestación. Estas prácticas
salvaguardan a las especies de plantas y a los árboles y aseguran que éstos serán
restituidos en una proporción adecuada.
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